lunes, 21 de agosto de 2006

PALOMA ATRAPADA AL VUELO

foto creación familiar



Dos semanas llevaba almacenado en cajas libros, revistas y toda clase de documentación habidas y por haber: utopía, literatura gris y no gris, psicología, historia, ciencias, sociología, pedagogía y un lago etcétera, que luego apilé cuidadosamente, a la espera de pintar y de que me trajesen el mueble librería en el que pretendía colocarlos.
A medida que las cajas crecían menguaba mi optimismo “Imposible- me decía - es imposible que todo esto quepa en cinco metros por tres de alto. ¡Yo que quería descongestionar las estanterías de los dormitorios…!

En esas estaba cuando una de las cajas cercana al techo, perdió estabilidad arrastrando las demás hacia el abismo. La luz se volvió turbia, mis manos se agitaban por el aire, y un tufillo polvoriento, añoso, se divulgó con la avalancha de personajes y letras que descendían irremediablemente hasta desparramarse contra el suelo. Tan sólo una hoja quedo colgando de mi mano como paloma atrapada al vuelo. Respiré hondo ¿Qué podía hacer ante tanto desastre? ¿Empezar de nuevo? ¿Dejarlo para mañana?... La atmósfera inquietante y depresiva entró por la puerta. Con temblores de piernas y debilitada, apoyé la espalda en la pared y emprendí la lectura de aquella hoja: el final de un artículo escrito por Ricardo Lorenzo Sanz y Héctor Anabitater Rivas, en Abril de 1979, y que a continuación transcribo sin dejar de preguntarme ¿están caducadas estas reflexiones, o se hallan en pleno apogeo en la actual sociedad mundial?

Cinco siglos de matanza

Según Bartolomé de Las Casas la colonización europea de América significó la muerte de 15 millones de indígenas. El doctor Rivet estima que la población nativa en el momento de la Conquista puede ser calculada en 40 millones de seres humanos, y pese a los aportes de sangre europea y de sangre negra traida por la trata, la población de la América Española puede calcularse en 1800, tres siglos después, en 15 millones. En Africa, según Atlas Histórico Mundial, hasta principios del siglo XIX son apresadas unas 22 millones de personas, de3 las cuales la mitad morirá al ser transportadas hacia los mercados de esclavos. Investigadores como Arnault, W de Bois, M Duchase y otros especialistas, coinciden en una terrible estimación: la esclavización de los africanos costó la vida de 150 millones de personas.
Fue necesario que el asesinato masivo se practicara en Europa para que la opinión pública internacional tomara conciencia del significado de la palabra genocidio o etnocidio, más apropiada cuando nos referimos a los indígenas, pero eso sí, más “técnica”, más disimuladora. En definitiva los judíos son blancos, y fue necesario que los muertos tuvieran el mismo color de piel que los matadores, para que se condenara el exterminio de una raza o de un pueblo. La muerte de aymarás, hotentones, bantúes, Inés, no conmovió a nuestra civilización judeo-cristiana. Resulta paradójico, pero gracias a Hitler, hoy existe un vasto conocimiento de opinión a nivel mundial que está dispuesto a condenar y a impedir el genocidio.-Ricardo Lorenzo Sanz y Hector Anabitarte Rivas


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2 comentarios:

byrongio dijo...

En realidad núnca lo había visto de esa manera, existen muchos puntos de vista, pero el que leo en su publicación a logrado hacer algo que no ocurre por estos timepos en que nuestro ego de conocimiento se infla como pavo real, me sorprendió¡¡¡¡ y esque es muy cierto lo que dice aquella publicación¡
Saludos

Nahira dijo...

Es bueno encontrarse con artículos así de vez en cuando, nos hace pensar y darnos cuenta de muchas cosas que antes no habíamos notado, pero que son ciertas.
Muy lindo el blog!
Saludos!