jueves, 3 de mayo de 2007

Te quiero madre, TE QUIERO








Siento los versos más tristes de la vida, evocaciones, imágenes apresadas, cofres preñados de recuerdos, palabras que acuden desde lejanos ecos como un alba suave que reconforta, pero tu memoria, madre, tu memoria… tu derroche de positivismo, tentáculos impregnando hasta el último de tus descendientes, me enmudecen.
Hoy sólo quiero compartir con el espacio mi dosis de dolor, grito contenido donde la impotencia afila sus navajas y los bueyes, los mansos bueyes ejecutan su mansedumbre.
Ya descansas con tu Juanito y tus hijos, fiel amante, fiel madre y excepcional persona, ya, la luna se columpia al arrullo de tus rezos y el mar que tanto te pacificaba, llevara su retumbo hasta la orilla buscando tu mirada.
Tu voz, tu aliento, tu risa, tus dolencias… están conmigo.
¡Ay! tu vida vi pasar por delante mía en el gesto dolido de cada rostro que vino a despedirte.
Hoy, la voz esta rota, y sólo quiero decirte: Te quiero madre, TE QUIERO... y arrullarte con uno de los poemas que te escribió mi padre, tu Juanito:

MARÍA
Escribiré tu nombre
en la arena de la playa
y se lo llevará el viento
y el agua…

Y quedará en mi pensamiento
para poderlo escribir
en mi pequeña barca
de caracolas y caracoles
hecha de mis sueños.

Escribiré tu nombre
en las estrellas del cielo
para que no lo borre
ni el agua ni el viento
y se quede allí fijo
donde yo pueda verlo




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4 comentarios:

Anónimo dijo...

mama, el nombre de la wuelilla está en toas partes, y no se puede borrar. Te xero!!!!!!!!
un abrazo gordo gordíiiiiiiiisimo

narbona dijo...

Lo imaginé al ver la foto en el otro blog... sólo su foto.
Sin duda, en su rostro puede leerse una enorme positividad ante la vida. Se percibe...
Un fuerte abrazo Inma. Abrigador en el dolor.

byrongio dijo...

Amiga Inma que tristes los ultimos tiempos, lo he pasado mal de salud y ashora que me siento mejor y paso a tu espacio me encuentro con tan bonita imagen rodeada de tantos recuerdos y con el dolor propio de quien se queda, desde el espacio que ocupas en el corazón de este tu amigo te envio junto con un poquito de mi un abrazo de esos muy grandes.

INMA VALDIVIA dijo...

anónimo...
Se que el nombre de la awelilla está en todos nosotros, en cada rincón de nuestra casa. Aún me parece escuchar su bastón arriba en el dormitorio... sobre todo su voz, y esa letra, esa letra tan personal distribuida en papelitos de notas de medicamentos, cuentas para evitar el alzheimer, pensamientos, listitas para comprale... las de la puerta del frigorífico, en lo alto de su cómoda, las de las hierbas para los pediluvios... ¡qué puedo decirte que no sepas!
¡Cómo olvidar su profundidad de miras, hija! ¡Cómo!

Ya, ya sé que más pronto o más tarde habré de acotumbrarme; tendremos que acostumbrarnos.
Un fuerte abrazo cargado de complicidad, esa complicidad que sin palabras, se derrama de la mirada.
Yo también te xro muchisimo hija. ¡También te quiero!.

narbona...
Esa es la mejor herencia que me ha dejado, que nos ha dejado a toda la familia: SU POSITIVISMO.

De todo aprehendía y de todo enseñaba, su escuela: la vida. Porque aunque aprendió a leer sóla y sin colegio, el conocimiento que adquirió de los libros y el entorno, la llevó a ser una biblioteca andante con la sabiduría propia de quien mira la vida estudiando en ella.

Y hoy, narbona, con ese aliento en positivo me quiero quedar correspondiendo a tu abrazo.

byrongio...
Poco o nada sé del barrio, de los barrios. Comprensible en estos días donde el sol no alumbra y las noches parecen hechas para la vigilia.
Días, creo que serán días, una semana, o algo más a lo sumo en que podré reencontrar esa parte de mí que me arroja a saber de todos, a buscar sus cuitas, a sentir, que la vida rueda entre adarajas infinitas donde el pasado y el futuro se funden en este presente que nos alimenta, que nos hace ser lo que somos porque ¿Qué seríamos sin orígenes y sin proyeccción de futuro? simplemente... no habríamos nacido. Sin padres o sin probetas que nos crease... no existiríamos.

No creas que pretendo disculpar mi ignorancia acerca de ti byrongio, simplemente compartir este sentimiento humano y mandarte, desde este continente, un gran tazón de esperanzas que te ayunden a fortalecerte con los deseos de que no sea de gravedad la cosa.

El saber de tu salud me hace despertar de mi letargo al recordar las palabras que mi madre me dijo cuando se murió mi padre (su marido):
Hija, ahora quiero esforzarme por los vivos que son los que más me necesitan, eso no quiere decir que olvide a los que ya se me han ido.