viernes, 5 de septiembre de 2008

Reflexiones literarias. ¿Por qué esa lucha entre el personaje emergente y su creador?

Sevilla.2008.Foto creación familiar

El problema más acuciante con el que nos enfrentamos cuando escribimos es sentir que nosotros creamos un personaje a nuestro gusto y antojo al que dotamos con cualidades, avatares y circunstancias, es decir, creemos que está a merced de lo que se nos antoja, pero ¿nos estaremos equivocando?

En pleno proceso creativo me doy cuenta que es el personaje quien me arrastra, quien me lleva a su terreno, a su vida, a sus cualidades íntimas y secretos que quiere mostrarme a toda costa ¿No será una forma de despistarme? ¿De alejarme de mí objetivo? ¿Hasta cuando he de dejarlo suelto con sus correrías y su descubrimiento de que vive? ¿Se crea el personaje a sí mismo alejándose del creador, o el creador ha de ponerle cotas y delimitaciones para que no se pierda en la jungla infinita de posibilidades y se ciña al papel para el que ha sido credo?

Cuestión aparte es el que he venido a llamar “El archivo indefinido” (algún día hablaré más extensamente de él) pero que a grandes rasgos consiste en, a base de excusas, enredarte poco a poco yéndosete el tiempo, unas veces en busca de documentación caracterizando a tus personajes en exceso, otras, de entre tantas, pretendiendo hacer una relación de pecados, nombres, cualidades, virtudes… (cosa nada mal siempre que sea fuera del tiempo destinado al trabajo puro y duro de tu novela, relato, poesía… o en el que estés inmerso), porque si no, te encuentras que un día, no demasiado tarde, estás buscando el nombre de una calle en el plano de una ciudad para conocer las calles colindantes y los edificios que irán en el escenario donde vive tu personaje, y sin saber cómo terminas enfrascado en una lección de grafología o escudriñando el nombre de las constelaciones, no sin antes haber pasado por buscar en el diccionario el significado de los nombres de las calles, o investigado quiénes fueron (con sus correspondientes biografía) los personajes que ahora las nombran.

Pero a veces, la duda con la que solemos encontrarnos cuando tenemos demasiado claro lo que queremos contar es: ¿Está tan claro que temo no poder mostrar a los ojos de otros el alcance de lo que quiero contar, transmitir, enseñar…? Y cuando digo enseñar me refiero no desde un punto de vista didáctico, si no de visualización, de imagen, de fotografía, temiendo no poder enseñar a los ojos de los demás, dentro de las imágenes de las escenas determinadas, ese mensaje profundo que van conformando la narración y que provoque interrogantes, dudas, incertidumbres, y reflexiones en el lector.

Cierto que en el fondo, nunca lo sabemos cuando estamos en pleno proceso creativo, de ahí el corregir, una y mil veces más el texto, introduciéndonos tan dentro, que pretendemos adivinar las mil formas en que lo van a interpretar los dos mil ojos que puedan leerlo.

Y es que imbuida ya en ese proceso de interiorización y cración he hecho un alto, tenía ganas de hablar un poco con vosotros, compartir experiencias, relajarme un pelín, lo suficiente para reflexionar juntos y poner algo de orden a este galimatías antes de que se desborde.

Y como una pregunta con otra pregunta se responde, pues a seguir, que es lo que ya toca:
¿Adónde quiere ir a parar el personaje?
¿Cuáles son sus sueños?
¿Quién o qué se lo impide?
¿Por qué?
¿Cómo?...
¿Y los míos? ¿Cuáles son mis sueños? ...


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13 comentarios:

Luz de Gas dijo...

América me hace el descubrimiento de tu blog y se lo agradezco.

Sólo un apunte personal por si te sirve de algo, creo que el personaje lo creas tu y aunque tu digas que él te va llevando: eres tu misma la que está haciendo que te lleve, déjate llevar.

Fantástica entrada.

Saludos

América dijo...

Hola amiga acabo de recomendar tu post y yo lo estoy leyendo por segunda vez,así que vengo por un café,yo he quedado prendada de tu disertación,muy en serio ....Yo pienso que los personajes a veces son absolutamente distintos a sus creadores,y a veces una prolongación de ellos mismos,lo cual no resulta de ninguna ayuda,lo que te puedo decir es que cuando leo una obra solo a lo ultimo pienso en el autor,me suele atrapar la historia y sus personajes.......

Inma Valdivia dijo...

lúz de gas, pasa pasa, ya vés, hoy estamos paseando por éstas mágníficas galerías y charlando un poco de lo que a cada uno nos interesa. ¿Cómo prefieres el te con hierbabuena, con miel o azucar?
Sí, unos mismo se deja llevar por el personaje creado.
Con mis deseos de que sigamos leyéndonos, paso a visitarte.
Saludos literarios.

Inma Valdivia dijo...

Mi querida america,¡siempre tan generosa!... Pues nada, tomemos nuestro café. Gracias por recomendar este rinconcito, un poco así, un poco de todo y de nada, un poco al que acudo para dejar algo de lo que pienso, siento o escribo. A pesar de que últimamente tarde algo más en compartir de lo que me gustaría.
Mil besos mi querida amiga.

Luz de Gas dijo...

un cafelito por favor

Besos

Luz de Gas dijo...

Te he agregado al Feevy, espero que no te importe, saludos

Inma Valdivia dijo...

¿Importarme? Por mi parte, Luz de gas, haré lo mismo.

Saludos

mos dijo...

Planteas unas cuestiones que dificilmente se pueden responder con veracidad. Hay veces que el personaje lo tienes muy claro por donde lo quieres llevar. Otras veces es el personaje el que te guía y te hace cambiar el significado de tu escrito.
Lo importante es que lo que quieras contar se transmita. Al menos lo esencial. Y eso sí suele llevarse a buen término. Ten en cuenta que, hay veces, que te tienes que poner en la piel de personajes con distinta psicología a la tuya y donde el escritor se tiene que imaginar cómo actuaría dicho personaje. En fin, un poco lioso pero no te tienes que preocupar porque seguro que tus lectores entendemos sobradamente tus planteamientos.
Lo importante es dejar un poco de nosotros en cada escrito.
Un abrazo de Mos desde la ESFERA.

Inma Valdivia dijo...

Pues sí mos, se disfruta y se descubre al personaje paso a paso, cierto que existe una simbiosois entre creador-personaje que a veces me pregunto si no será fruto de esa simbiosis subrealista de nosotros mismos, aunque otras me digo ¿De dónde ha sadido este intruso? Imposible que sea mío.
En fin mos, a que... eso, que este tema da para tanto y es tan apasionante....
Mis mejores saludos literarios apreciado amigo.

América dijo...

Inma has sido nominada así que pasa por mi blog a la brevedad posible!!!!!!.....Seguro que haras algo especial,lo siento pero nos toca,esto parece que forma parte de la dinamica virtual un beso.

Inma Valdivia dijo...

Bueno amiga, como siempre invitándome a fiestas. Uf! voy a tener que arreglarme un poco el pelo que no me veas con estas greñas.
gracias y besos américa, procuraré darte un poquito de esa intimidad que tanto me reservo.

Raúl dijo...

Abordas uno de los misterios, casi indescifrables, del ejercicio de "contar".
Suelen decir los que saben, que a los personajes se les tiene que dar las alas justas para que adivinen el paisaje, pero evitándo que puedan campar por sus anchas sobre el folio.

Inma Valvidiva dijo...

Quizás raúl ahí radique el problema, en dejarles campar a su antojo terminando después por podarlos o cortarles la melena, aunque ¿a quién, de esas ramas, no le ha surgido parte de otro trabajo?

Libres, los quiero libres, pero ¿dentro de los contornos de su propia sabiduría de antemanos delimitada?
... ...

saludo literario