martes, 7 de noviembre de 2006

Epistolario entre Miguel Hernandez y Pedro de Luís

foto creación familiar





A nosotros que hemos nacido poetas entre todos los hombres, nos ha hecho poetas la vida junto a todos los hombres.
Nosotros venimos brotando del manantial de las guitarras acogidas por el pueblo, y cada poeta que muere, deja en manos de otros, como una herencia, un instrumento que viene rodando desde la eternidad de la nada a nuestro corazón esparcido. Ante la sombra de dos poetas levantamos otros dos, y ante la nuestra se levantaran otros dos mañana. Nuestros cimientos cimiento será siempre el mismo: la tierra. Nuestro destino es parar en las manos del mueblo.
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Un rosal sombrío viene y se cierne sobre mí, sobre una cuna familiar que se desfonda poco a poco, hasta entreverse dentro de ella además de un niño de sufrimientos, el fondo de la tierra. (...) Cuántas bocas cenicientas de rencor, hambre muerte, pálidas de no cantar, no reír: resecas de no entregarse al beso profundo. Pero el pueblo sonríe con una florida tristeza. Él nos responderá.
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Hablemos del trabajo, del amor sobre todo, donde la telaraña y el alacrán no habitan. Quitémosnos el pavor real y suficiente, la palabra con toga: vamos ha hablar del día, de la emoción del día, abandonemos la solemnidad. Hablaremos unidos de las cosas del mundo frente al hombre. Así descenderemos de nuestro pedestal de nuestra pobre estatua, y a cantar entraremos a una bodega, a un pecho o al fondeo de la tierra. Siempre fuimos nosotros sembradores de sangre, por eso nos sentimos semejantes al trigo. No reposemos nunca: eso es lo que hace el sol. Nuestros cinco sentidos en todo arraigan, piden posesión y locura. Agredimos al tiempo con la feliz cigarra, con el terrestre sueño que alentamos. Hablemos sobre el viento y la cosecha.
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Los poetas somos viento del pueblo: nacemos para pasar soplando a través de sus poros, y conducir sus ojos y sus sentidos hacia las cumbres hermosas.
Miguel Hernández
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No sé si puedo hablar de la poesía que escribo. Tal vez, mejor, de la que quisiera escribir. Intención y obra se nos queda, acaso siempre, distante.
Vamos andando por la ciudad, por el campo, por la montaña. Vamos caminado siempre: sobre tierra maternal, sobre la yerba húmeda, sobre el asfalto áspero. Con leve esparteña, con fornido cuero, con trabajada piel. Es igual. El hombre, camina siempre. El destino que cumplimos es el de caminar: homo viator. Por eso quería escribir una poesía sobre la marcha. Como de cura de urgencia. Una poesía que a la vez, cante y descubra el camino. Porque acaso no hay camino, sino que se hace el camino al andar como decía Don Antonio Machado. Una poesía como una luz, poniéndonos en claro con nosotros mismos y los demás; una poesía que pueda hacernos, por tanto, mejores y más libres.
La poesía es una luz que se genera en hondos transformadores de entusiasmo; es un agua que surte de hondos pozos de amor. El poeta no es sino el cobre electricista, el plomo fontanero: conduce el calambre luminoso, el líquido clarísimo, hasta el último rincón de la casa, hasta el corazón de los hombres, en un milagro diario.
No es que hagamos poesías, ni si quiera que la vivamos: sino que la poesía es la vida misma. Ese sueño o pájaro que se torna imposible. El hijo que no llega. El ser querido que muere. Nuestro hospedaje en un tiempo armado de sombras. La sensación de extrañeza dentro de un mundo inhóspito. El papel que representamos en la repetida escena del teatro real. La conciencia de una sociedad injusta. El dolor compartido. La luz de la esperanza a nuestro lado...
La poesía es, en definitiva, respirar por la herida. El poeta respira por la propia herida, que puede ser igual a la de otros muchos. De ahí su comunicatividad.

Leopoldo de Luis.
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2 comentarios:

byrongio dijo...

La poesía es poder escribir en palabras algo tan infinito como un sentimiento, dicen que de locos y poetas todos llevamos un poco, así que junto al poeta que me sucede también vendrá correindo un loco o no? je,je

Abrazos grandes querida Inma
:)

Nahira dijo...

Que lindo lo que dicen y como hablan de la poesía, realmente a mi me gustan mucho y ambos son grandes poetas!

Un abrazo y cariños!