domingo, 11 de marzo de 2007

Talidomida

De todos es sabida las ansias de conocimiento que alberga al ser humano con las consiguientes preguntas ¿Qué hay más allá de lo que veo? ¿Qué se esconde tras la puerta? Ya sea una puerta social, humana, química, política, ecológica, psicológica o cualquiera otra.
Las incógnitas que rigen estas ansias en ningún momento se podrían calificar de negativas, pero ¿Hasta que punto los experimentos no transgreden la
ética?, máxime cuando son llevados sin el consentimiento ni conocimiento por parte de los cobayas humanos.


Los números sólo entienden de perdidas y ganancias con la finalidad suprema que les caracterizan dejando de lado que cada número, en estos experimentos, representan a una persona en el sentido íntegro de la palabra (con hijos, padres, trabajo, salud -mermada o no- estudios, hambre, frió…)
Sabido es que en 1961 la comunidad médica internacional dio la voz de alerta ante el nacimiento abrumador de niños con malformaciones en brazos y piernas, así como en genitales, orejas, ojos, labios, boca y órganos vitales, reconociéndose la
Talidomida como uno de los teratógenos humanos más poderosos, es decir: es una de las sustancias de mayor impacto sobre el embrión o el feto impidiendo su desarrollo normal.
Pero ahí no queda la cosa, el patólogo Meter Huang apunta que el fármaco puede afectar el código genético alterando el ADN.
¿No es eso una condena para la humanidad, para familias enteras que han de renunciarían a tener hijo? o ¿se arriesgarían a que sus hijos naciesen trayendo, no el pan bajo el brazo, sino un código genético mutilado para todas su generaciones encastrado en el muñón que debiera ser su bracito?
Pero una cosa son las advertencias de la comunidad científica que va en aumento (Willanms Mc Bride en Australia, Eduardo del Castillo en Brasil…), y otra los intereses de grandes laboratorios y sus accionistas, quedando desde 1998 aprobada su utilización por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU; y en Argentina, después de una disposición ministerial, los laboratorios tienen vía libre para su comercialización siempre y cuando hayan pedido a las autoridades sanitarias el simple cambio de prospecto.
¿Qué mueve la Talidomida? ¿Experimentos sobre el ADN? ¿Enriquecimiento sin escrúpulos?
La bomba genética hace tiempo que ha empezado la cuenta atrás, ¿Será la corriente ciudadana informada quién la desactive?
Nada más lejos de mi intención oponerme a la investigación genética, pero sí a que el ser humano sea
conejillo de indias de unos cuantos, más aún cuando estos experimentos se llevan a cabo sobre personas desconocedora de sus consecuencias y a las que previamente no se le ha solicitado su aprobación.



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2 comentarios:

Nahira dijo...

Realmente es un tema complicado Inma ya que la ética y la ciencia no siempre caminan de la mano y ahí es en donde aparecen los problemas, y en este caso de la Talidomida, el gran problema fue no tener los suficientes conocimientos y administrarla de manera totalmente errónea, como calmante de las náuseas durante los tres primeros meses de embarazo, sin conocer sus efectos teratogénicos y por ello causó nacimientos con malformaciones, pero ahora que se conoce bien el fármaco, se ha autorizado y se está usando por ejemplo en casos de lepra y ciertos tipos de cáncer, donde se ha comprobado su eficacia, claro que el efecto secundario de nacimientos de niños con malformaciones no se puede evitar, pero al menos ya se sabe y el paciente puede decidir aceptar o no tal tratamiento, situación que siempre debería ser así y no como a veces pasa, "probando" como si la persona fuera "conejillo de indias"

Muchos cariños y un beso grande!

byrongio dijo...

Si bien es cierto me fasina la idea que la existencia del ser humano se asemeje a una ecuación diferencial a la que derivamos o integramos para encontrar ecuaciones de nuestro ser, también es cierto que de nada sirve que descubramos mil maravillas si para esto hemos olvidado la principal ley que no rige "EL Amor" no me sorpendería que lo que se descubra se use entonces para la guerra o como arma, como dice el dicho lo que mal comiensa mal termina.

Abrazote estimada Inma