jueves, 10 de septiembre de 2009

Salvada de la quema

foto creac. familiar.Medinasidonia.2005


Cuerdas de guitarra, olor a naftalina, y una chaqueta vieja, era todo lo que acompañaba a la anciana aquella tarde de septiembre, como si el tiempo se hubiera detenido entre el glamour caluroso de la puerta que se abría, y la voz acompasada de aquel hombre que le tenía sorbido el sentido. El aire aún quemaba. No se entreveía posibilidades de frescura, y la luna de la noche tal vez ni le dejara algún respiro, al menos eso creía porque el sudor, como un hilillo de penitencia le cruzaba el vientre.
Tras volver a registrar la chaqueta se levantó de la mecedora y cerró firmemente la puerta. De nuevo todo volvía a la penumbra. Apretó ansiosa sus dedos temblorosos sobre la tecla del cassett, y la voz masculina, por infinita vez, volvió a sonar como surgida de las tinieblas:

--Ay Saida… Saida de mi alma. Siempre tan ingenua y supersticiosa qué nunca me dejas hacer nada. ¿No sabes que este aparato sirve para dejar lo que hablemos y que lo escuchen nuestros hijos y nuestros nietos cuando no estemos? Tú y yo hablando por aquí, je je ¿Te imaginas?

Una lágrima resbaló por las arrugas de la anciana al recordar que siempre huyó del aparato. Nunca quiso decir nada. Si, le parecía absurdo, complicado. Y hasta tuvo más de un ataque de celos pensando en que desde que él descubrió aquel endiablado cacharro la tenía relegada.
Por entonces el chisme pasó a ocupar el lugar más privilegiado, yendo y viniendo su marido con él por toda la casa, sin dejar de hablarle ni siquiera cuando estaba en el váter. Pero ella un día, en un ataque de locura metió las cintas en el fregadero y les prendió fuego. ¡Cómo iba a imaginar que la voz de su hombre viviría por encima de la muerte!



© Copyright.2005-2009 Inma Valdivia. Todos los derechos reservados.
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2 comentarios:

Arruillo dijo...

Pues para eso estamos nosotros, los escritores y los lectores, para hacer que esas cosas sean posible.
Bonita historia Inma.
Besos

narbona dijo...

Fantástico, Inma...¡¡¡ El eterno asunto de trascender a la propia desaparición... Muy bueno, como la foto del interior.