miércoles, 6 de abril de 2011

¿Aciertos o desaciertos de Miguel Hernández?

foto.creación.familiar.Ramblas.Barcelona.2010

En el centenario del nacimiento de Miguel Hernández, paradójicamente la crisis económica invade el planeta. 85 millones de pobres se diseminan por la Europa comunitaria. Los pueblos de Grecia, Irlanda, Portugal, España, Italia, Francia… se levantan contra los planes de austeridad dictados por los gobiernos. La Unión Europea bajo el lema “¡Alto a la Miseria!”, declara 2010 “Año de la pobreza y de la exclusión social”, y España alcanza los 4.5 millones de parados.

Mientras que, paralelamente, los ricos a nivel mundial, crecen un 17,1%, (empresas españolas cotizadas en bolsa reparten 32.300 millones de euros a sus accionistas, un 19% más que en el 2008), y Wolfgang Wodgar (Presidente de la Comisión de Salud de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa), acusa públicamente a la Organización Mundial de la Salud y a los gobiernos, de generar una psicosis innecesaria con la gripe A, debido a los vínculos de cinco de sus miembros con las industrias farmacéuticas: GSK, Roche, Baxter, y Sanofi Pasteur.

Y es que hablar de Miguel Hernández sin relacionarlo mínimamente con el entorno económico-social resulta difícil. Máxime cuando su vida y su poesía encarnan lamentos desgarrados del hombre y la infancia:

Carne de yugo ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.

Lamentos de niños yunteros de Sierra Leona que extraen Diamantes o son obligados a matar a sus padres con el fusil AK 57, niños yunteros del Congo extrayendo el Coltan para ordenadores y móviles, o, estaño en Llallagua (Bolivia). Niños yunteros que laborean campos en Mali, rebuscan plásticos, chatarras y cartones en vertederos de Nicaragua, Camboya, Buenos Aires… esto sin contar los esclavos sexuales que, sólo en España, alcanzan ya la trágica cifra de casi 4.000 niños:

¿Quién salvará a este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
Verdugo de esta cadena?

Miguel Hernández Gilabert, uno de los poetas más humanos que ha dado nuestra sociedad, comúnmente conocido como Miguel Hernández, nace en Orihuela en el seno de una familia ganadera y de media clase en 1910. La muerte le sobrevino en la cárcel de Alicante cuando contaba 31 años. Fue un sábado 28 de marzo de 1942. Tiempo después, su mujer Josefina refiriéndose a ese momento comentaría a Andrés Sorel:

 “Sobre las seis de la tarde fue el entierro. Iba un ataúd sobre un coche de caballos y no llevaba ninguna corona. Sólo íbamos acompañándole en una tartana cinco personas: su hermana Elvira, una vecina que se llamaba Consuelo, Miguel Abad, Ricardo Fuentes y yo… A las diez de la mañana del día siguiente, Domingo de Ramos, se le dio sepultura .

Niño despierto y brillante, que aunque en primero de bachiller le otorgasen las distinciones: Príncipe en Aritmética, Emperador en Gramática, y en las demás asignaturas sobresaliente, no fue obstáculo para que su padre le sacase del colegio a los 14 años. De padre analfabeto y madre gitana, muy pronto aprendería que debía leer de noche y a escondidas si no quería recibir las reprimendas paternas. En honor a la verdad hay que aclarar que su progenitor no era rico, pero lo que se dice pobre, para aquella época, tampoco. Del Partido Republicano de la Derecha de Lerroux, y padre de 7 hijos, poseía al menos 100 cabras y además de ser tratante de ganado con Barcelona, contrataba caballos para las corridas de toros de Orihuela. Esto sin contar que poco después de nacer Miguel, poseyó capital suficiente como para comprar una vivienda .

Miguel va creciendo entre cabras y naturaleza:

En cuclillas, ordeño
una cabrita y un sueño.
Glú, glú, glú,
hace la leche al caer
en el cubo. En el tisú
celeste va a amanecer.
Glú, glú, glú. Se infla la espuma,
que exhala
una finísima bruma.

Serán seis años de pastoreo en los que Miguel se echará al hombro su máquina de escribir (que compraría a plazos) y arreará las cabras. En el monte, si antes escribía a lápiz sobre el lomo de una cabra, ahora, a la sombra de un árbol echa a volar sus dedos. Alas de proyectos que retumban por los cerros mientras vigila la piara.

Tiene 20 años cuando, en el diario Pueblo de Orihuela, ve la primera publicación de un poema: Pastoril.
En sus versos ya se vislumbra naturaleza, ritmo, humanidad, y dramaturgia, que acompañarán al poeta durante toda su obra:
… …
La noche viene corriendo
el azul cielo enlutado:
el río sigue pasando
y la pastora gimiendo.

Mas cobra su antiguo brío,
y hermosamente serena,
sepulta su negra pena
entre las aguas del río.
..............................................
Reina un silencio sagrado...
¡Ya no llora la pastora!
¡Después parece que llora
llamándola, su ganado!

El revuelo provocado entre escritores de la ciudad hablando de un pastor que escribe versos, facilita la colaboración del joven Miguel en los periódicos locales. Pero será en 1931 y Gracias a aportaciones económicas de sus amigos Ramón Sijér, Juan Bellod, y otros, cuando después de recoger en el Hotel Palas de Orihuela la pequeña cantidad de dinero, marcha por primera vez a Madrid. Esto fue en 1931.

A mediados del año siguiente, enfermo regresa a su tierra. Ya apenas se habla con el padre y trabajará como botones en el Banco de Crédito, chico de recados con José María Quílez (Notario), y con otro Notario, Luís Maseres Muños, ejercerá de mecanógrafo. Paralelamente escribe en su huerto bajo una higuera. “Limón” y “Yo-la madre mía” son obras de ese período en las que destaca una clara influencia del autor de "El obispo leproso".
Pero será 1934 uno de los momentos más trascendentales de su vida, el joven y amigo de Miguel, Ramón Sijé, funda “El Gallo Crisis”. Ahí se publica de Miguel parte de “El torero valiente” (inspirada en la muerte del torero Ignacio Sánchez Mejías), poemas dedicados a María Zambrano, y "Silbo de alabanza en la Aldea". La revista católica, localista, y ligeramente de izquierdas, durará sólo un año, seis números en los que colaboró nuestro joven poeta. En vano intentaría Miguel venderla entre sus nuevos contactos de Madrid: Pablo Neruda, Vicente Aleixandre, Cernuda, Altolaguirre, Alberti, Delia del Carril, María Zambrano, Pablo Neruda... Provocando en el muchacho, más que indignación, cierto conflicto con su pasado ideológico.

Simultáneamente, Pablo Neruda y Vicente Aleixandre le abren un nuevo mundo creativo: la forma libre de los versos.

Con la calificada poesía impura o cuasi-surrealista, sin mordazas de métricas, nuestro poeta intuye que desplegaría magníficas metáforas. Las experiencias de su infancia, del contacto con la naturaleza y sus ansias por ser escritor, le llevan a beber en todas las fuentes. Ya conocía la literatura clásica y ahora se le ofrecía la innovación, las nuevas corrientes que bullían en las tertulias literarias madrileñas.

El amor, los sueños, la justicia… La maduración del hombre se debate en esa etapa en la que Sijér-Neruda se disputan a Miguel. Neruda vigilante escribirá:

“Querido Miguel, siento decirte que no me gusta El Gallo Crisis. Le hallo demasiado olor a iglesia, ahogado a incienso…”

En la disputa, Neruda irónicamente dirá a Miguel perseverando en su crítica:

"Celebro que no te hayas peleado con El Gallo Crisis pero esto te sobrevendrá a la larga. Tú eres demasiado sano para soportar ese tufo sotánico-satánico".

Dos meses antes de su muerte, Sijé dolido y ofuscado se revela y escribirá a Miguel:

“Nerudismo (¡qué horror, Pablo y selva, ritual narcisista e infrahumano de entrepiernas, de vello de partes prohibidas!); aleixandrismo, albertismo. Una sola imagen verdadera: la prolongación eterna de los padres”.

Sijér y Miguel que hasta entonces se apreciaban tan profundamente que llegaron a jurar que si uno moría, el otro cavaría la tumba del amigo fallecido , empiezan a distanciarse.
Para entonces el poeta ya lleva seis meses largos trabajando con José Mª de Cossío en la enciclopedia “Los Toros”, una de las más magnífica obra editada hasta hoy sobre el mundo de la Tauromaquia. Pero será dos meses después, cuando el 25 de Diciembre de 1935 muera Ramón Sijér con tan solo ventidós años. Miguel, conmocionado viaja de Madrid a Orihuela.

A su llegada, Sijér ya está enterrado. Entonces Miguel, lleno de rabia y arrepentido por su distanciamiento se vuelve medio loco pretendiendo desenterrar el cadáver de su amigo:

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.”

“Nos costó mucho disuadirle de cumplir su proyecto”—contaría su hermano Vicente—“quería él mismo cavar la sepultura de su amigo Ramón Sijér con sus propias manos:

“Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.”

Qué hubiera sido de Miguel sin el vicario de la diócesis don Luis Almarcha Hernández, que le dejaba leer la biblioteca, sin Juan Guerrero Ruiz, Ramón Sijér, Carlos Fenoll, José Bergamin, María Zambrano, Neruda, Manuel Molina, Josefina, su hijo, Aleixandre, José María de Cossío, su padre, sus hermanos, y todos los que de una forma u otra se rozaron con él conformando al “Hombre” en todo el contexto humano de la palabra. Autodidacta, su poesía comprometida y revolucionaria alcanza gran prestigio durante la Guerra Civil:

Sentado sobre los muertos
que se han callado en dos meses,
beso zapatos vacíos
y empuño rabiosamente
la mano del corazón
y el alma que lo mantiene.

Antes de finalizar la Guerra Civil fue detenido, siendo juzgado y condenado a muerte en 1941.

Por la intercesión de Cossío y otros intelectuales se le conmutó la pena de muerte por treinta años de prisión, y por no hacer sufrir a Josefina le diría en una de tantas cartas:

"Me han juzgado y he firmado doce años y un día de prisión menor. No te miento. El fiscal pedía treinta, y al fin me han rebajado dieciocho. No es mucha edad doce años. Ya casi todos los condenados a esa pena los suelen poner pronto en libertad”.

Cartas que para que llegaran a su destino le habían exigido que llevara en el remite la misiva "Arriba España, Viva Franco".

En la cárcel crece el amor a los ideales, a la vida, a ser Hombre, y en un grito de auxilio desgarrado escribirá “El hambre”:

"Ayudadme a ser hombre: no me dejéis ser fiera
hambrienta, encarnizada, sitiada eternamente."

Y crece la ausencia de Josefina y la esperanza del hijo que ya tiene dos años:

Con dos años, dos flores
cumpleas ahora.
Dos alondras llenando
toda tu aurora.
Niño radiante:
va mi sangre contigo
siempre adelante.

Jose María Cossío que estima al poeta y al hombre, junto con otros intelectuales, proponen a Miguel que renuncie a sus ideales a fin de poderlo sacar de la cárcel. Pero el no acepta traicionarse, y se niega como el viento de sus versos:

Los bueyes doblan su frente
imponentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con sus clamorosa zarpa.

En la cárcel permanece Miguel enfermo de tuberculosis y como le diría a su mujer, sin apenas asistencia médica, y sin medicinas:

…Josefina manda inmediatamente tres o cuatro kilos de algodón y gasa, que no podré curarme hoy si no me mandas. Se ha acabado todo en esta enfermería. Ayer se me hizo una cura con trapos y mal… Josefina, te he escrito aunque no por mi mano, porque no podría…

Miguel, poeta de la revolución al que no doblegan los vencedores, es doblegado por la muerte en 1942 en el penal de Alicante. No sin antes dejarnos mimados clamores de justicia, susurro de futuros sin acallar el presente. Dolor y vida fundidos a la lucha y la esperanza, en cualquiera de sus últimos versos:

Turbia es la lucha sin sed de mañana.
¡Qué lejanía de opacos latidos!
Soy una cárcel con una ventana
ante una gran soledad de rugidos.
Soy una abierta ventana que escucha,
por donde va tenebrosa la vida.
Pero hay un rayo de sol en la lucha
que siempre deja la sombra vencida.

José María de Cossío quiere mantener viva la memoria de su amigo, y en ediciones especialmente autorizadas para la Colección Austral, consigue que en 1949 se publique El rayo que no Cesa . Cossío prolonga el poemario y entre otras cosas diría de Miguel:

“Su conducta exaltada en el conflicto fué digna del respeto de todos, por su humanidad y limpieza. Así fue reconocido unánimemente".

Miguel Hernández, ¿poeta, mito, aciertos, desaciertos, leyenda?: Un Hombre.


Bibliografía:
1-Miguel Hernandez, escritor y poeta de la revolución. Andrés Sorel. Editorial Zero. Colección Lee y Discute. R-Nº68

2-Miguel Hernandez. Antología. 2º edición. Colección: Se hace camino al andar. Serie S. Número 38. Editorial Zero.
3-Miguel Hernandez. Antología. 2º edición. Colección: Se hace camino al andar. Serie S. Número 38. Editorial Zero.
4-3w.publico.es/culturas/291456/miguel-hernandez-rechazo-hacer-un-gesto-a-favor-de-franco
5-El rayo que no cesa. 7ª edición. Colección Austral. Espasa Calpe, S.A

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3 comentarios:

Rafa dijo...

¡Pues si que es actual Inma!, por desgracia la explotación infantil, el desamparo de los menos privilegiados etc sigue estando en primera plana.

Gracias por remitirnos a tan buenos poemas y compartir tus reflexiones.

Por cierto: nuestro colega escritor Julio García presenta publicamente su novela "El Barro y la Costilla" el próximo viernes 15 a las 19:30 en la Casa de La Provincia, junto a la Catedreal de Sevilla.
Te dejo un enlace para m´s información
http://pedagogiapsicologia.blogspot.com/2011/04/novela-el-barro-y-la-costilla-de-julio.html

INMA VALDIVIA dijo...

Rafa ya le he dicho a nuestro colega Julio que dos asientos son míos, y allí mismo le compro un ejemplar de la novela. Por supuesto me lo tiene que firmar.
Ah! he visto en tu blog la publicidad del acto. Si puedes haz el favor de mandármela, que estoy haciendo un post referente a Julio y su novela, y me vendría de fábula para ponerlo como imagen.
Allí nos vemos.

Arruillo dijo...

Hola Inma
Una entrada muy interesante que seguro hará más grande si cabe la figura de ese gran poeta.
Besos